Autor: Gabii
Fecha de publicacion: Lunes 29 de septiembre del 2025
Cada mañana, antes de que el sol se eleve por completo sobre la costa del Pacífico, los muelles de Zihuatanejo de Azueta comienzan a llenarse de movimiento.
El muelle municipal de Zihuatanejo, ubicado en la bahía, es el epicentro de la actividad pesquera en las primeras horas del día. Desde las 5:00 de la mañana, es posible ver a los pescadores regresar del mar en pequeñas embarcaciones, conocidas localmente como “pangas”. Estas lanchas cargan el resultado de las faenas nocturnas o del trabajo realizado durante la madrugada.
El desembarque de los productos se realiza de forma rápida y organizada. Atunes, pargos, huachinangos, jureles y otros peces del litoral guerrerense son transportados en hieleras o cubetas hacia los puntos de venta. A un costado del muelle, los comerciantes locales, restauranteros y algunos intermediarios esperan para adquirir el producto fresco.
Muchos de los pescadores que trabajan en Zihuatanejo utilizan técnicas tradicionales que han sido transmitidas de generación en generación. El uso de redes, anzuelos, trampas y líneas de mano aún se mantiene vigente, especialmente entre aquellos que realizan pesca de pequeña escala. Estas prácticas favorecen una mayor selectividad en las capturas y permiten reducir el impacto ambiental en comparación con métodos industriales.
La pesca artesanal en Zihuatanejo también se adapta a los periodos de veda y a las condiciones climáticas. Durante ciertos meses del año, algunos productos están restringidos para preservar el equilibrio de los ecosistemas marinos, lo que obliga a los pescadores a modificar sus rutas o buscar otras especies.
Después de la descarga, una parte importante del pescado capturado es vendida en el mercado municipal de Zihuatanejo o en tianguis cercanos. Algunos pescadores prefieren comercializar directamente a clientes habituales o pequeños negocios, evitando intermediarios. Esto permite ofrecer precios más accesibles y mantener la frescura del producto.
En el área cercana al muelle también es posible encontrar puestos informales donde se limpia y filetea el pescado frente al cliente. Esta venta directa forma parte del dinamismo económico local y es una de las razones por las que muchos habitantes y visitantes prefieren adquirir alimentos del mar en esta zona.
La actividad pesquera no solo representa un sustento económico, sino que también configura la vida cotidiana de varias colonias del municipio. Familias enteras participan en distintas etapas del proceso: desde la salida al mar hasta la preparación para la venta. Es común encontrar a mujeres y jóvenes ayudando con las redes, clasificando el producto o atendiendo a los compradores.
En colonias como La Noria, El Hujal o Agua de Correa, muchas viviendas están vinculadas de forma directa o indirecta con la pesca. La rutina diaria en estas comunidades gira en torno a los horarios del mar, los ciclos de la luna y las temporadas de pesca.
Observar el movimiento de los muelles al amanecer se ha convertido, con el tiempo, en una actividad de interés para quienes desean conocer aspectos auténticos de la vida en Zihuatanejo. Sin necesidad de realizar una actividad formal, basta con llegar temprano a la zona del muelle para presenciar un proceso que mezcla trabajo físico, conocimiento del mar y tradición comunitaria.
La presencia de los pescadores, el ir y venir de las pangas, el canto de las aves marinas y los colores del amanecer ofrecen una experiencia visual y cultural ligada profundamente a la identidad del municipio. Este tipo de actividades permite comprender cómo se entrelazan la economía local, la gastronomía, la historia y las prácticas cotidianas.
Para quienes deseen conocer esta rutina sin interferir en el trabajo de los pescadores, se recomienda mantener una actitud respetuosa y evitar obstaculizar el paso en el muelle. Tomar fotografías está permitido, siempre que se pida autorización si se retrata a personas directamente. Además, conviene llevar calzado cómodo y evitar el uso de flash, especialmente cuando aún no ha salido el sol.
La visita al muelle en horas tempranas puede complementarse con un recorrido por el mercado municipal o por las calles del centro, donde se pueden encontrar productos del mar recién cocinados, preparados al estilo local.
La rutina de los pescadores al amanecer en los muelles de Zihuatanejo es una manifestación tangible de la conexión entre la población y el mar. Más allá de su valor económico, representa una forma de vida que continúa vigente gracias al esfuerzo diario de quienes trabajan en el litoral. Para quienes visitan la región, observar esta actividad ofrece una oportunidad de conocer la cultura local desde una perspectiva distinta, vinculada al trabajo, la tradición y la relación con el entorno natural.